Escribir es humano y corregir es divino. (Stephen King)
Porque, cuando alguien te hace una pregunta a la que no te apetece responder, basta con contestar: "Yo es que soy de letras".
miércoles, 6 de junio de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
Detrás de todo gran novelista hay...
martes, 21 de febrero de 2012
Con el agua al cuello, Petros Márkaris
Al final, fue Fanis quien me sacó de dudas.—Cómprate un Seat Ibiza —me sugirió.—¿Por qué?—Por solidaridad entre los pobres. Ahora los españoles y los portugueses tienen problemas, como nosotros. Para los mercados financieros, somos los PIIGGS, los «cerdos». Y cada cerdo debe ayudar a los demás, no hacerles la pelota a los tiburones. Quisimos vivir como tiburones y ahora estamos ahogándonos, porque los cerdos no saben nadar. Por eso tienes que comprarte un Seat Ibiza.Y me compré un Seat Ibiza.
jueves, 12 de enero de 2012
Del bien y otras cosillas
-Hay una frase que reza así -dijo Komatsu-: «Se considera que toda arte, todo anhelo, así como cualquier acto y búsqueda aspiran a alguna forma de bien. Por consiguiente, se puede determinar correctamente que el bien es aquello a lo que todas las cosas aspiran».-¿Qué es eso?-Aristóteles. Ética a Nicómaco. ¿Has leído algo de Aristóteles?
jueves, 22 de diciembre de 2011
Orsai
«Dado que que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros», dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: «Pobrecita, miren lo que internet le está haciendo a los autores».A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero le pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los .pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en internet.Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?
martes, 13 de diciembre de 2011
Y colorín colorado...
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| Historias de terror al calor de la hoguera. |
Nunca dejará de sorprenderme la actitud suicida adoptada por las editoriales ante el libro electrónico [...] las editoriales se lanzaron al "mercado digital" para expandir su negocio, sin entender que los lectores no se "expanden" por arte de birlibirloque; sin entender tampoco que el "mercado digital" es una engañifa completa, pues pagar por algo que se puede obtener gratis y en condiciones óptimas no se le ocurriría ni al que asó la manteca.
lunes, 17 de octubre de 2011
Lecturas otoñales
Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Puede parecer mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora durante tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy insuperable en mi trabajo. Hay cuidadores realmente magníficos a quienes se les ha dicho que lo dejen después de apenas dos o tres años. Y puedo mencionar al menos a uno que siguió con esta ocupación catorce años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada. Pero sé sin ningún género de dudas que están contentos con mi trabajo, y, en general, también yo lo estoy. Mis donantes siempre han tendido a portarse mucho mejor de lo que yo esperaba. Sus tiempos de recuperación han sido impresionantes, y a casi ninguno de ellos se le ha clasificado de «agitado», ni siquiera antes de la cuarta donación. De acuerdo, ahora tal vez esté alardeando un poco. Pero significa mucho para mí ser capaz de hacer bien mi trabajo, sobre todo en lo que se refiere a que mis donantes sepan mantenerse «en calma». He desarrollado una especie de instinto especial con los donantes. Sé cuándo quedarme cerca para consolarlos y cuándo dejarlos solos; cuándo escuchar todo lo que tengan que decir y cuándo limitarme a encogerme de hombros y decirles que se dejen de historias.
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| Donantes a la espera de regalarte sus órganos. |
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| Me muero de ganas de saber qué pasa entre Rebecka Martinsson y su exjefe en la cuarta novela de la Larsson. |
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| A este señor me lo han recomendado desde distintos sitios, así que habrá que catarlo. |
¿Y vosotros qué os estáis leyendo?
miércoles, 10 de agosto de 2011
Contadores de historias
martes, 26 de julio de 2011
El suicidio en grupo
Está demostrado que el clima nos condiciona más de lo que querríamos. Me ha quedado clarísimo este fin de semana, al terminar el visionado de la primera temporada de The Killing (no se la pierdan), ambientada en Seattle.
Pues bien, parece que, si aunamos lluvia y frío persistentes e ideación autolesiva en cantidades masivas, nace una curiosa costumbre: la del suicidio en grupo. O al menos eso me dan a entender dos recientes lecturas (bueno, una de ellas no tan reciente) que paso a citar para su uso y disfrute.
En primer lugar, Delicioso suicidio en grupo, del finés Arto Paasilinna, pues no es casualidad que Finlandia sea el país con mayor tasa de suicidios.

El título ya da una pista de qué va el tema: tras conocerse en un pajar intentando acabar con sus vidas, Rellonen y Kemppainen deciden fundar una asociación de aspirantes a suicidas. Así conocen a una treintena de personajes con los que, a bordo de un autobús, recorrerán Europa buscando el mejor acantilado del que arrojarse.
En segundo lugar, En picado, de Nick Hornby (aún en proceso de lectura).
Como me relata mi corresponsal personal en Londres (que ya está tardando en abrirse el prometido blog), el clima en la capital inglesa cumple perfectamente las condiciones para que Martin, JJ, Maureen y Jess coincidan en lo alto de la conocida como “torre de los suicidas” el mismo día y a la misma hora, al intentar acabar con sus vidas. Como parece que lanzarse los cuatro en compañía les corta un poco el rollo, deciden postergar tan trascendente momento para el día de San Valentín; mientras tanto, se constituyen en una especie de grupo de autoayuda hasta que llegue la señalada fecha.
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Visto lo visto, ya está tardando en publicarse la novela cántabra sobre el suicidio en grupo, que me cuentan que este agosto, como la cosa siga así, mejor meto las Hunter en la maleta y dejo en Madrid los vestidos de tirantes.
domingo, 10 de julio de 2011
Lecturas de verano (II)
- Engagez-vous!, de Stéphane Hessel (entrevista entre Hessel y Vanderpooten, que casi seguro que me leeré, porque ¡Indignaos! me gustó mucho).
- Siempre el mismo día, de David Nicholls (no conocía la existencia ni del libro ni del autor, así que tuve que mirar un poco por la red de redes: Emma y Dexter se conocen en la fiesta de graduación de la universidad, el 15 de julio. A lo largo de veinte años el libro cuenta, cada 15 de julio, cómo ha evolucionado esta historia de amor. Ya se prepara la película, protagonizada por Anne Hathaway, miedo me da).
- La trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins (de esta trilogía ya había leído por ahí alguna cosa y, como historia postapocalíptica que es, llamaba la atención de mi yo más friki. Ya la tengo cargada en el kindle y el primer capítulo leído; aunque no sé si me arrepentiré, que todavía tengo pesadillas con The road).
- La mujer completa, de Germaine Greer (tras la recomendación de A cualquier otro lugar y sus dos últimos post sobre el tratamiento de la mujer en cierto tipo de publicaciones, me voy a obligar a leerlo sí o sí. Para recordar ciertas cosas que a veces se nos olvidan a los seres humanos de género femenino).
- Jardines de Kensington, de Rodrigo Fresán (otro autor que no conocía. En el Cultural.es dicen que Philip K. Dick es su "maestro", lo cual puede ser un punto a su favor. Seguiremos investigando).
- Una mujer difícil, de John Irving (de sobra conocido, no he leído nada de este buen señor, y la verdad es que no sé si tengo ganas ahora mismo. Queda en la recámara).
- Fred Vargas y Leonardo Sciascia, en general (El hombre de los círculos azules es uno de los múltiples libros abandonados a medias este año, y no porque no me gustara. Sciascia es un clásico que todo el mundo debería leer, y yo lo he hecho y lo seguiré haciendo).
- No y yo y Una tarde de diciembre, de Delphine de Vigan (sospecho que esta recomendación no era del todo desinteresada, ¿verdad, Lobito?).
- Manual de literatura para caníbales, de Rafael Reig (un repaso a la historia de la literatura en español, con lengua afilada, como se merecen nuestros literatos; a este autor lo han llamado el "Risto de la literatura". Tras la encendida defensa de su recomendador, me veo obligada a leerlo).
- Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini (el autor de Cometas en el cielo, que tampoco he leído. ¿Por qué me da pereza?).
- ¿Por qué los hombres aman a las cabronas?, de Sherry Argov (por lo que me contó su recomendadora, es una especie de guía para manejarte, si eres mujer, en el proceloso mundo de las citas, el emparejamiento y las relaciones de pareja. La amiga que me lo recomendó declara que su lectura le ha cambiado la vida).
miércoles, 6 de julio de 2011
Lecturas de verano

jueves, 17 de marzo de 2011
Comenzando el trozo 2 de la semana
-En mi opinión, el lunes, el martes y el miércoles forman un trozo de semana, el trozo 1. Lo que ocurre en el trozo 1 es completamente distinto de lo que ocurre en el trozo 2.
-¿El jueves, el viernes y el sábado?
-Eso es. Si observamos atentamente, vemos más sorpresas importantes en el trozo 1, en general, digo bien, en general, y más precipitación y diversión en el trozo 2. Es una cuestión de ritmo porque no alterna jamás, a diferencia de los aparcamientos para coches en algunas calles, donde durante una quincena se puede aparcar y durante la siguiente no se puede. ¿Por qué? ¿Para que la calle descanse? ¿Para dejar la tierra en barbecho? Misterio. De todas formas, en los trozos de semana nada cambia jamás. Trozo 1: nos interesamos, creemos los chismes, encontramos cosas. Drama y milagro antrópicos. Trozo 2: no encontramos absolutamente nada, no aprendemos nada, la vida y la compañía resultan irrisorias. En el trozo 2, da igual cualquier persona y cualquier cosa, y entonces nos dedicamos a beber, mientras que el trozo 1 es más importante, evidentemente. Prácticamente, un trozo 2 no puede estropearse, o digamos que no tiene importancia. Sin embargo, un trozo 1, cuando lo hacemos polvo como el de esta semana, produce un impacto. Lo que también ha ocurrido es que en el café había lentejas con carne en el menú. Las lentejas con carne me ponen triste. He sentido una gran desesperanza. Y eso, en pleno final del trozo 1. Ha sido una mala suerte ese puñetero plato.
-¿Y el domingo?
-¡Ah, claro! El domingo es el trozo 3. Ese día solo cuenta como un grupo completo, cosa que explica su gravedad. El trozo 3 es la desbandada. Si usted conjuga unas lentejas con carne y un trozo 3, realmente lo único que puede hacer es morirse.
Fred Vargas, El hombre de los círculos azules
lunes, 7 de marzo de 2011
Más nórdicos, por favor
martes, 2 de noviembre de 2010
Sócrates el semi-perro: Heracles
Habla Sócrates:- En principio, me fío siempre de mi prójimo.
- Ya sea hombre, bestia o monstruo.
- O incluso gato.
- Cuando alguien se acerca a nuestra hoguera, siempre intento darle la bienvenida.
- Incluso cuando sus intenciones no son amistosas. Creo que cualquier malentendido se puede resolver con un diálogo constructivo.
- Pero, seamos sinceros, me lo puedo permitir porque soy el perro de Heracles. Si no eres más que un perrito de lanas, aprende primero a defenderte y luego a filosofar.
viernes, 13 de agosto de 2010
Lecturas estivales

1. Humedezca sus labios para que sean tentadores.
2. El aliento tiene que ser fresco.
3. Colóquese el pelo rebelde.
4. Busque sus ojos y acérquese.
5. Incline la cabeza y cierre los ojos.
6. Deje que sus labios se encuentren.
7. Deje que sus manos actúen.
8. Explore nuevos territorios.
Porque hay que estar preparada para todo en esta vida.
viernes, 23 de abril de 2010
De principitos está el mundo lleno

jueves, 15 de abril de 2010
Federico, poeta
Este es su poemario:
Federico Jiménez Losantos, Poesía perdida. 1969-1999. Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2001, 212 páginas.
Veamos uno de sus poemitas, de título "Engels":
Pobre Federico¿Qué os ha parecido? ¿Equivocó su vocación Federico? A lo mejor todos viviríamos más felices si se hubiese dedicado por entero a cultivar su faceta artística. Yo lo creo totalmente, sobre todo cuando escucho cosas como esta:
tan sacrificado todo
lo diste tú que
tenías pero qué triste
ser segundo siempre y
por qué no engelsismo y
por qué no engelsistas.
martes, 9 de marzo de 2010
El pasado siempre vuelve
En esta situación no sorprende que la vida en las ciudades griegas se hiciese cada vez más definida. A la sazón, los hombres se rasuraban. Y las mujeres, casi completamente manumitidas, participaban activamente en la vida pública y cultural. Platón las había admitido en la universidad. Una de ellas, Aristodama, se tornó en la más famosa "fina recitadora" de poesías e hizo tournées por todos los países del Mediterráneo. Naturalmente, para hacer frente a estos nuevos cometidos, la mujer tenía que abandonar el de la maternidad. El aborto era castigado solamente cuando era hecho en contra de la voluntad del marido. Mas la voluntad de los maridos ha sido siempre la de sus esposas. La homosexualidad se propagaba. Siempre había sido practicada, aun en tiempos heroicos, mas ahora se había convertido en cosa corriente en todas las clases sociales. Aquellos griegos, un tiempo célebres por su sobriedad, reclutaban en Oriente a los más famosos cocineros, cuya cocina, rica en grasas y especias, les hacía engordar. Los "deportistas" no eran ya atletas (como en tiempos, cuando cada joven estaba obligado a demostrarlo y competía en los estadios por la bandera de su ciudad o de su club), sino los espectadores que, como hoy día, hacían de "hincha" sentados y jugaban a las quinielas.Iba leyendo yo esto y recordando a la vez la frase promocional de Hormigas blancas, el programa que aterrorizó a la Pantoja, Norma y unos cuantos famosillos amenazando con sacar a la luz sus trapos más sucios: "El pasado siempre vuelve". Y es verdad, igual que volvieron las plataformas y los pantalones de pata de elefante. Todo vuelve. Y no siempre para bien.







