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miércoles, 6 de junio de 2012


Escribir es humano y corregir es divino. (Stephen King)

Creo que me voy a tatuar esta sentencia tan acertada para los momentos de desmotivación laboral, que últimamente son muchos.

sábado, 19 de mayo de 2012

Detrás de todo gran novelista hay...

Visto en: http://kalasniblog.tumblr.com.
- Un trauma infantil.
- Un trabajo miserable.
- Un momento de autodescubrimiento.
- Un episodio de libertinaje.
- Una ambición patológica.
- Una mascota fiel.
- Una esposa abandonada.
- Demonios personales.
- Años de trabajo duro y aburrido.

martes, 21 de febrero de 2012


Al final, fue Fanis quien me sacó de dudas.
—Cómprate un Seat Ibiza —me sugirió.
—¿Por qué?
—Por solidaridad entre los pobres. Ahora los españoles y los portugueses tienen problemas, como nosotros. Para los mercados financieros, somos los PIIGGS, los «cerdos». Y cada cerdo debe ayudar a los demás, no hacerles la pelota a los tiburones. Quisimos vivir como tiburones y ahora estamos ahogándonos, porque los cerdos no saben nadar. Por eso tienes que comprarte un Seat Ibiza.
Y me compré un Seat Ibiza.
Con el agua al cuello, Petros Márkaris

jueves, 12 de enero de 2012

Del bien y otras cosillas


-Hay una frase que reza así -dijo Komatsu-: «Se considera que toda arte, todo anhelo, así como cualquier acto y búsqueda aspiran a alguna forma de bien. Por consiguiente, se puede determinar correctamente que el bien es aquello a lo que todas las cosas aspiran».
-¿Qué es eso?
-Aristóteles. Ética a Nicómaco. ¿Has leído algo de Aristóteles?

Sigo con la lectura de 1Q84, que me está haciendo reconciliarme con Murakami (gracias, Mara, por la recomendación). Voy lenta, hace tiempo que no logro leerme un libro del tirón, pero la vida moderna es lo que tiene. Y a cada poco me encuentro con frases que te dan ganas de tatuarte a modo de recordatorio. Como esta, que me hizo acordarme de lo que sufrí con Aristóteles en la universidad y darme cuenta de lo necesario que sería que aquellos que gobiernan este mundo se leyeran su ética un par de veces al año. Pues eso. Que está el mundo muy mal. Y yo mañana me voy a Londres a fundir la Visa en las rebajas y, con la excusa, darme un paseo por la tierra que vio nacer el neoliberalismo, razón de todos nuestros males. Porque si todo se va a ir a la mierda en 2012 como pronosticaron los mayas, al menos que me pille bien vestida.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Orsai


Hernán Casciari, antiguo Espoiler en El País y hoy dedicado por entero a la creación de esa estupenda revista que es Orsai, explica así de bien lo que la gran parte de la industria editorial española no entiende:
«Dado que que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros», dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: «Pobrecita, miren lo que internet le está haciendo a los autores».
A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero le pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los .pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en internet.
Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.
Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?
Recomiendo la lectura completa del post. 

martes, 13 de diciembre de 2011

Y colorín colorado...

Historias de terror al calor de la hoguera.

Como bien saben los que me conocen fuera del ámbito virtual, soy la responsable en gran medida de la venta de un buen puñado de libros electrónicos, e-readers o como quiera llamárselos. Allá donde voy canto las bondades de mi Kindle y creo que he logrado convencer a unos cuantos de que se compren uno. Es más, Amazon debería nombrarme comercial honoraria en el territorio español por toda la propaganda que le hago.

Por otro lado, me dedico a ganarme el pan dentro del ámbito editorial «analógico» o «en papel», en forma de libros, revistas y todo lo que caiga en mis correctoras manos. De hecho, hasta ahora no creía que ambas cosas fuesen incompatibles. 

Menos mal que ha venido Juan Manuel de Prada a iluminarme con su columna de la semana pasada. Cito:
Nunca dejará de sorprenderme la actitud suicida adoptada por las editoriales ante el libro electrónico [...] las editoriales se lanzaron al "mercado digital" para expandir su negocio, sin entender que los lectores no se "expanden" por arte de birlibirloque; sin entender tampoco que el "mercado digital" es una engañifa completa, pues pagar por algo que se puede obtener gratis y en condiciones óptimas no se le ocurriría ni al que asó la manteca.
Resulta que el fin del libro, los escritores y la cultura escrita ya está aquí. Sí, señoras y señores, el otrora autor de Coños y actual tradicionalista, conservador ultracatólico, el que negó la teoría de la evolución y que ahora gravita en la órbita de Intereconomía TV, donde se dedica a anunciar su segundo matrimonio en directo, nos argumenta así de bien lo que va a pasar: quién va a pagar por algo que puede conseguir gratis. 

Si tenéis estómago, leed su artículo completo; y si no, aquí está la respuesta de Juan Gómez-Jurado, que lo resume estupendamente y le desmonta sus pobres argumentos uno por uno. Más de un editor que conozco debería leérsela también.

Y yo animando a mi jefe para que empiece a editar en digital...

lunes, 17 de octubre de 2011

Lecturas otoñales

Ayer me terminé Nunca me abandones, novela de Kazuo Ishiguro que me he ventilado en menos de una semana (dado mi ritmo de lectura últimamente, esto es todo un exitazo, para Kazuo y para mí). La recomiendo, como antes me la recomendaron a mí (gracias, Ale). Empieza así:
Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Puede parecer mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora durante tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy insuperable en mi trabajo. Hay cuidadores realmente magníficos a quienes se les ha dicho que lo dejen después de apenas dos o tres años. Y puedo mencionar al menos a uno que siguió con esta ocupación catorce años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada. Pero sé sin ningún género de dudas que están contentos con mi trabajo, y, en general, también yo lo estoy. Mis donantes siempre han tendido a portarse mucho mejor de lo que yo esperaba. Sus tiempos de recuperación han sido impresionantes, y a casi ninguno de ellos se le ha clasificado de «agitado», ni siquiera antes de la cuarta donación. De acuerdo, ahora tal vez esté alardeando un poco. Pero significa mucho para mí ser capaz de hacer bien mi trabajo, sobre todo en lo que se refiere a que mis donantes sepan mantenerse «en calma». He desarrollado una especie de instinto especial con los donantes. Sé cuándo quedarme cerca para consolarlos y cuándo dejarlos solos; cuándo escuchar todo lo que tengan que decir y cuándo limitarme a encogerme de hombros y decirles que se dejen de historias.
Creo que ya estoy preparada para ver la película, aunque a lo mejor espero un poco a digerir el libro, que tampoco es cuestión de hundirse a una misma en la miseria. 

Donantes a la espera de regalarte sus órganos.

El caso es que ahora tengo que elegir libro nuevo, y tengo dos esperando en la recámara:

Me muero de ganas de saber
qué pasa entre Rebecka Martinsson
y su exjefe en la cuarta novela de la Larsson.

A este señor me lo han recomendado desde
 distintos sitios, así que habrá que catarlo.

El problema es que no encuentro ninguno disponible en castellano en formato electrónico, y como necesito alimentar mi Kindle, la única opción es Amazon y el idioma de Shakespeare. Y no sé yo si el señor Franzen en inglés estará a mi alcance, así que lo más probable es que opte por la sueca de Kiruna,  mucho más accesible, seguro, para alguien que las únicas lenguas que estudió en serio llevan más de dos mil años muertas.

¿Y vosotros qué os estáis leyendo?

miércoles, 10 de agosto de 2011

Contadores de historias

Me estoy leyendo la historia de esa Scherezade moderna que es Misery y, la verdad, no sé si seré capaz de terminarla. Me da mucho miedo la enfermera Annie Wilkes.

Foto vía Lector Constante.

martes, 26 de julio de 2011

El suicidio en grupo

Está demostrado que el clima nos condiciona más de lo que querríamos. Me ha quedado clarísimo este fin de semana, al terminar el visionado de la primera temporada de The Killing (no se la pierdan), ambientada en Seattle.

No me extraña que Kurt Cobain, ilustre miembro del recientemente engrosado Club de los 27, acabara tan malamente, viviendo como vivía en la ciudad del perpetuo diluvio.

Pues bien, parece que, si aunamos lluvia y frío persistentes e ideación autolesiva en cantidades masivas, nace una curiosa costumbre: la del suicidio en grupo. O al menos eso me dan a entender dos recientes lecturas (bueno, una de ellas no tan reciente) que paso a citar para su uso y disfrute.

En primer lugar, Delicioso suicidio en grupo, del finés Arto Paasilinna, pues no es casualidad que Finlandia sea el país con mayor tasa de suicidios.

El título ya da una pista de qué va el tema: tras conocerse en un pajar intentando acabar con sus vidas, Rellonen y Kemppainen deciden fundar una asociación de aspirantes a suicidas. Así conocen a una treintena de personajes con los que, a bordo de un autobús, recorrerán Europa buscando el mejor acantilado del que arrojarse.

En segundo lugar, En picado, de Nick Hornby (aún en proceso de lectura).

Como me relata mi corresponsal personal en Londres (que ya está tardando en abrirse el prometido blog), el clima en la capital inglesa cumple perfectamente las condiciones para que Martin, JJ, Maureen y Jess coincidan en lo alto de la conocida como “torre de los suicidas” el mismo día y a la misma hora, al intentar acabar con sus vidas. Como parece que lanzarse los cuatro en compañía les corta un poco el rollo, deciden postergar tan trascendente momento para el día de San Valentín; mientras tanto, se constituyen en una especie de grupo de autoayuda hasta que llegue la señalada fecha.

____________

Visto lo visto, ya está tardando en publicarse la novela cántabra sobre el suicidio en grupo, que me cuentan que este agosto, como la cosa siga así, mejor meto las Hunter en la maleta y dejo en Madrid los vestidos de tirantes.

domingo, 10 de julio de 2011

Lecturas de verano (II)

El otro día os pedí alguna recomendación literaria, un libro que os haya enganchado de verdad últimamente. Desde entonces, he ido confeccionando una lista con las sugerencias que me habéis hecho aquí, en facebook y en la vida no cibernética, que también la hay. Estos son algunos de los libros que creéis que podrían gustarme, porque antes os han gustado a vosotros:
  • Engagez-vous!, de Stéphane Hessel (entrevista entre Hessel y Vanderpooten, que casi seguro que me leeré, porque ¡Indignaos! me gustó mucho).
  • Siempre el mismo día, de David Nicholls (no conocía la existencia ni del libro ni del autor, así que tuve que mirar un poco por la red de redes: Emma y Dexter se conocen en la fiesta de graduación de la universidad, el 15 de julio. A lo largo de veinte años el libro cuenta, cada 15 de julio, cómo ha evolucionado esta historia de amor. Ya se prepara la película, protagonizada por Anne Hathaway, miedo me da).
  • La trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins (de esta trilogía ya había leído por ahí alguna cosa y, como historia postapocalíptica que es, llamaba la atención de mi yo más friki. Ya la tengo cargada en el kindle y el primer capítulo leído; aunque no sé si me arrepentiré, que todavía tengo pesadillas con The road).
  • La mujer completa, de Germaine Greer (tras la recomendación de A cualquier otro lugar y sus dos últimos post sobre el tratamiento de la mujer en cierto tipo de publicaciones, me voy a obligar a leerlo sí o sí. Para recordar ciertas cosas que a veces se nos olvidan a los seres humanos de género femenino).
  • Jardines de Kensington, de Rodrigo Fresán (otro autor que no conocía. En el Cultural.es dicen que Philip K. Dick es su "maestro", lo cual puede ser un punto a su favor. Seguiremos investigando).
  • Una mujer difícil, de John Irving (de sobra conocido, no he leído nada de este buen señor, y la verdad es que no sé si tengo ganas ahora mismo. Queda en la recámara).
  • Fred Vargas y Leonardo Sciascia, en general (El hombre de los círculos azules es uno de los múltiples libros abandonados a medias este año, y no porque no me gustara. Sciascia es un clásico que todo el mundo debería leer, y yo lo he hecho y lo seguiré haciendo).
  • No y yo y Una tarde de diciembre, de Delphine de Vigan (sospecho que esta recomendación no era del todo desinteresada, ¿verdad, Lobito?).
  • Manual de literatura para caníbales, de Rafael Reig (un repaso a la historia de la literatura en español, con lengua afilada, como se merecen nuestros literatos; a este autor lo han llamado el "Risto de la literatura". Tras la encendida defensa de su recomendador, me veo obligada a leerlo).
  • Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini (el autor de Cometas en el cielo, que tampoco he leído. ¿Por qué me da pereza?).
  • ¿Por qué los hombres aman a las cabronas?, de Sherry Argov (por lo que me contó su recomendadora, es una especie de guía para manejarte, si eres mujer, en el proceloso mundo de las citas, el emparejamiento y las relaciones de pareja. La amiga que me lo recomendó declara que su lectura le ha cambiado la vida).
Pues esto es todo de momento, amigos. Podéis seguir recomendando o comentando.

miércoles, 6 de julio de 2011

Lecturas de verano

Tras la entrada anterior dedicada al cine de verano, ahora toca una sobre las lecturas de verano. Pero hoy no voy a ser yo quien haga una recomendación, simplemente porque no la tengo. No sé por qué, pero últimamente me cuesta que un libro me enganche y los dejo casi todos a la mitad; tal vez sea mi culpa o tal vez de los libros, no lo sé.

Así que si habéis leído o lo estáis haciendo ahora mismo un libro de esos que no puedes dejar, ya estáis tardando en dejarme un comentario más abajo. Que las vacaciones se acercan y necesito buen material para pasar tres largas semanas en la playa.

Marilyn sí que sabe darle glamour a sus ratos de lectura.

Gracias por adelantado.

jueves, 17 de marzo de 2011

Comenzando el trozo 2 de la semana

-En mi opinión, el lunes, el martes y el miércoles forman un trozo de semana, el trozo 1. Lo que ocurre en el trozo 1 es com­pletamente distinto de lo que ocurre en el trozo 2.

-¿El jueves, el viernes y el sábado?

-Eso es. Si observamos atentamente, vemos más sorpresas im­portantes en el trozo 1, en general, digo bien, en general, y más precipitación y diversión en el trozo 2. Es una cuestión de ritmo porque no alterna jamás, a diferencia de los aparcamientos para coches en algunas calles, donde durante una quincena se puede aparcar y durante la siguiente no se puede. ¿Por qué? ¿Para que la calle descanse? ¿Para dejar la tierra en barbecho? Misterio. De to­das formas, en los trozos de semana nada cambia jamás. Trozo 1: nos interesamos, creemos los chismes, encontramos cosas. Drama y milagro antrópicos. Trozo 2: no encontramos absolutamente nada, no aprendemos nada, la vida y la compañía resultan irriso­rias. En el trozo 2, da igual cualquier persona y cualquier cosa, y entonces nos dedicamos a beber, mientras que el trozo 1 es más importante, evidentemente. Prácticamente, un trozo 2 no puede estropearse, o digamos que no tiene importancia. Sin embargo, un trozo 1, cuando lo hacemos polvo como el de esta semana, produ­ce un impacto. Lo que también ha ocurrido es que en el café había lentejas con carne en el menú. Las lentejas con carne me ponen triste. He sentido una gran desesperanza. Y eso, en pleno final del trozo 1. Ha sido una mala suerte ese puñetero plato.

-¿Y el domingo?

-¡Ah, claro! El domingo es el trozo 3. Ese día solo cuenta como un grupo completo, cosa que explica su gravedad. El tro­zo 3 es la desbandada. Si usted conjuga unas lentejas con carne y un trozo 3, realmente lo único que puede hacer es morirse.

Fred Vargas, El hombre de los círculos azules

lunes, 7 de marzo de 2011

Más nórdicos, por favor

Estoy terminándome el tercer libro de Asa Larsson (a la derecha, la portada) y, a la espera de que traduzcan a román paladino el resto de su obra, busco más nórdicos que me entretengan durante los largos ratos que paso subida a la elíptica en el gimnasio. ¿Alguno que merezca la pena, que no sea Stieg Larsson (fusilado hace ya tiempo) ni Camilla Läckberg (me aburre de manera infinita)?

Gracias de antemano.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sócrates el semi-perro: Heracles

Mi último descubrimiento en cómics:
Sócrates el semi-perro: Heracles
Joann Sfar y Christophe Blain
Ediciones Sins Entido

Habla Sócrates:
- En principio, me fío siempre de mi prójimo.
- Ya sea hombre, bestia o monstruo.
- O incluso gato.
- Cuando alguien se acerca a nuestra hoguera, siempre intento darle la bienvenida.
- Incluso cuando sus intenciones no son amistosas. Creo que cualquier malentendido se puede resolver con un diálogo constructivo.
- Pero, seamos sinceros, me lo puedo permitir porque soy el perro de Heracles. Si no eres más que un perrito de lanas, aprende primero a defenderte y luego a filosofar.

Creo que voy a aprender mucho con este can.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lecturas estivales

Esta semana he recibido un regalo inesperado y cuya utilidad parece ser mayor cuanto más lo miro. Se trata de este libro: Mira cómo se hace. 500 cosas que debes saber. No es un libro para leer del tirón, eso está claro, pero he pensado que, si cada día dedico un rato a aprender una de sus quinientas enseñanzas, dentro de un año y medio lo mismo sabré desterrar monstruos imaginarios, que evitar el ataque de una pantera o fabricar unos mocasines de ante.
La mujer moderna nunca sabe cuándo tendrá que preparar absenta al estilo tradicional, encontrar a su pareja del zodiaco, determinar el sexo de una tortuga o quitar los desconchones de las paredes; y todo esto y mucho más está en este libro rebosante de sabiduría. Por ejemplo, aquí están las instrucciones para dar un beso memorable:
1. Humedezca sus labios para que sean tentadores.
2. El aliento tiene que ser fresco.
3. Colóquese el pelo rebelde.
4. Busque sus ojos y acérquese.
5. Incline la cabeza y cierre los ojos.
6. Deje que sus labios se encuentren.
7. Deje que sus manos actúen.
8. Explore nuevos territorios.


Porque hay que estar preparada para todo en esta vida.

viernes, 23 de abril de 2010

De principitos está el mundo lleno

Este es el libro que me he autorregalado por el Día del Libro:



Joann Sfar, El Principito, Ediciones Salamandra, 2010.

Para conseguirlo, antes he tenido que salir a la calle y enseñarle un ejemplar al extrañado librero en el escaparate, con el fin de que se convenciera de que no soy disléxica y había trastocado nombres de autores. Y luego dicen que el sector del libro está en crisis...


jueves, 15 de abril de 2010

Federico, poeta

No, no voy a hablar de García Lorca, aprovechando el ambiente "guerracivilista" (Pedro J. dixit) que se respira estos días por la capital del reino. Se trata de otro Federico... Jiménez Losantos. Sí, hace poco me enteré de que el adalid de las ondas hertzianas, además de humorista, visionario y comentarista de la más rabiosa actualidad, es poeta. Y, al parecer, nada malo. Al menos eso fue lo que nos contó Juan José Borrás en un curso para La Casa Encendida.

Este es su poemario:
Federico Jiménez Losantos, Poesía perdida. 1969-1999. Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2001, 212 páginas.

Veamos uno de sus poemitas, de título "Engels":
Pobre Federico
tan sacrificado todo
lo diste tú que
tenías pero qué triste
ser segundo siempre y
por qué no engelsismo y
por qué no engelsistas.
¿Qué os ha parecido? ¿Equivocó su vocación Federico? A lo mejor todos viviríamos más felices si se hubiese dedicado por entero a cultivar su faceta artística. Yo lo creo totalmente, sobre todo cuando escucho cosas como esta:

martes, 9 de marzo de 2010

El pasado siempre vuelve

Anoche me terminé Historia de los griegos, que para ser un libro la mar de ameno he tardado más de dos meses en finiquitar. La culpa ha sido de la madre mormona, Dostoievski y otros quehaceres. El caso es que en uno de los capítulos finales, cuando narra la desintegración de los Estados griegos tras la muerte de Alejandro Magno, Montanelli escribe:
En esta situación no sorprende que la vida en las ciudades griegas se hiciese cada vez más definida. A la sazón, los hombres se rasuraban. Y las mujeres, casi completamente manumitidas, participaban activamente en la vida pública y cultural. Platón las había admitido en la universidad. Una de ellas, Aristodama, se tornó en la más famosa "fina recitadora" de poesías e hizo tournées por todos los países del Mediterráneo. Naturalmente, para hacer frente a estos nuevos cometidos, la mujer tenía que abandonar el de la maternidad. El aborto era castigado solamente cuando era hecho en contra de la voluntad del marido. Mas la voluntad de los maridos ha sido siempre la de sus esposas. La homosexualidad se propagaba. Siempre había sido practicada, aun en tiempos heroicos, mas ahora se había convertido en cosa corriente en todas las clases sociales. Aquellos griegos, un tiempo célebres por su sobriedad, reclutaban en Oriente a los más famosos cocineros, cuya cocina, rica en grasas y especias, les hacía engordar. Los "deportistas" no eran ya atletas (como en tiempos, cuando cada joven estaba obligado a demostrarlo y competía en los estadios por la bandera de su ciudad o de su club), sino los espectadores que, como hoy día, hacían de "hincha" sentados y jugaban a las quinielas.
Iba leyendo yo esto y recordando a la vez la frase promocional de Hormigas blancas, el programa que aterrorizó a la Pantoja, Norma y unos cuantos famosillos amenazando con sacar a la luz sus trapos más sucios: "El pasado siempre vuelve". Y es verdad, igual que volvieron las plataformas y los pantalones de pata de elefante. Todo vuelve. Y no siempre para bien.