Porque, cuando alguien te hace una pregunta a la que no te apetece responder, basta con contestar: "Yo es que soy de letras".
sábado, 29 de enero de 2011
De Twitter y la estupidez humana
martes, 25 de enero de 2011
El final de una larga historia...
“Cada vez que Zapatero iba de viaje a Estados Unidos, ya fuese a la ONU o a una cumbre económica o medioambiental, había un alto cargo americano encargado de ponerle la cabeza caliente y volvía que echaba humo, con prisas para que solucionaramos el tema urgentemente”, relata uno de los asesores de la ley Sinde. Fue precisamente a la vuelta de uno de esos viajes, en el que se entrevistó por primera vez con Obama en la Casa Blanca el 13 de octubre de 2009, cuando el presidente decidió que la ley había que aprobarla ya. Como la Ley de Economía Sostenible estaba a punto de salir -27 de noviembre en el Consejo de Ministros- se decide meter con calzador un apéndice, la bautizada como ley Sinde, que pretende el cierre de webs de descarga por la vía rápida.
Sigue leyendo en Las penas del agente Smith.
lunes, 24 de enero de 2011
De lunes
viernes, 14 de enero de 2011
Nos vemos esta noche en Piccadilly...

jueves, 13 de enero de 2011
Hablando con propiedad: terroristas, que no piratas
«Hay que luchar por la propiedad intelectual y no dar ninguna tregua a los internautas, porque es como pactar con los terroristas». (Manuel Gutiérrez Aragón, torrelaveguense ilustre y, antaño, director de cine)
miércoles, 12 de enero de 2011
La cena de los idiotas
Lee el post completo aquí.Lo que hay aquí es una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qué cómodas eran las cosas cuando no había más que audiencias sometidas. Pero ahora los públicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan, intervienen, abuchean, pitan, boicotean, silban. En la reunión se podía palpar el pánico: “nos están enfrentando con nuestro público, esto es muy grave”. Pero, ¿quién es ese “nos” que “nos enfrenta a nuestro público”? Misterio. ¿Seguro que el público no tiene ninguna razón verdadera para el cabreo? ¿No es esa una manera de seguir pensando al público como una masa de borregos teledirigida desde algún poder maléfico? ¿Y si el público percibe perfectamente el desprecio con el que se le concibe cuando se le trata como a un simple consumidor que sólo debe pagar y callar?